Hay alguien en mi vida, un caballero negro , un príncipe oscuro y de cabellos ondeados como el mar.
De corazón tardío y frió como un cadáver, alguien que rompió una caja en forma de corazón que encontró en un rincón sucio y podrido, a quien pudo dar el calor jamás entregado.
No soy ni la pizca de lo que fui un tiempo atrás,
No soy más la chica de cuero negro, de alma de alquitrán y coraza con sabor a soledad.
Aprendí con ese príncipe a dejar el egoísmo en las libros leídos, aprendí a entregar la llave de mi caja en su mano .
Amé y aún amo a ese animal, porque solo los animales nos entendemos entre animales.
Aún amo a ese animal que devolvió mi alma del infierno, a creer en el mundo, que me enseño a creer, estúpidamente tal vez, inocentemente como solía ser de niña, mejor; a ser un suicida pero esta vez una chica suicida que quiere creer, que puede tener fe en la vida , incluso o peor aún, en las personas y que no le importa.
De nuevo soy esa niña que ha regresado de un infierno, como si el tiempo hubiera retrocedido y tengo la esperanza, la fe que solo los niños conocen.
Y he vuelto a ver con otros ojos que nunca antes vi y tal vez esa parte de mi alma masoquista se satisficiera con una acuchillada por la espalda o una de frente mejor, pero increíblemente no hay rastro masoquista ni sadista.
Poco tiempo y ya he sentido ese cuchillazo solo por creer y llevar como estandarte el optimismo idiota y suicida pero con orgullo tal vez. Acaso no creen y apuestan en todo lo que aman o pueden amar: tu trabajo, tu pasión, tus metas, tu pareja,tu familia, tu droga, tu sexo, tus seres queridos, tu whatever
Apuestas y pierdes tu apuesta, ganas o pierdes pero siempre crees y vuelves apostar, puedes seguir , derrumbarte o aniquilar , pueden traicionarte o puedes traicionarte, puedes querer no creer ni querer más pero también puedes desafiarte .
Soy capaz de asumir y decir con una vergüenza que aniquila mis sentidos y desprestigia mi esencia que alguna vez quiso ser oscura y rebelde, que he vuelto a creer… en algunos, en alguien tal vez.
Mi caballero negro, el príncipe oscuro de zapatillas rojas y de música satánica, me susurro una noche cuando el diablo manda y los cerros se desnudan ante la luna llena , que había terminado su labor, que las llaves de mi caja y de mi alma estaban abiertas ahora como los sueños de esperanza de los creyentes.
Que aquellos que crucen a través de sus palabras no combatirán ninguna guerra ni se toparán con ninguna imitación fría de Vlad Tepes para llegar. No se equivoco.
He creído en alguien y me equivoque, he creído en un personaje, en una utopía que ha abandonado mis paginas, que ha rozado el paladar de una noche fría y se ha robado una parte de mi memoria, vendió mis ojos y me echo a la luz del día para exterminarme como a una vampira a la cual hay que asesinarla al amanecer.
“No me dejes en el camino, no abandones cuando este capítulo no ha terminado, cuando esta canción aún no termina, cuando la razón es no encontrar una maldita razón…
No soy nada de lo solía ser, tanto que no quiero volver a serlo. He creído y fracase, pero soy tan fiel a mí misma que amo darme la contra, rebelarme conmigo y traicionar mi esencia porque esto no va hacerme dejar de creerte, de amar tu cadáver, de lamerte hasta el tuétano, de chuparte cada fluido hasta tu última sangre y serte fiel y darte mi cien por cien a ti quien quieras que seas que aparezcas en mi camino mientras el aire acaricia mi cabello, aunque tenga la espada desenvainada y siempre apuntándote , porque en un grito desesperado aún vivo, aún me creo , aún me amo, y lo peor es que aún puedes entrar porque aún quiero que entres...
No hay comentarios:
Publicar un comentario